El Mito pintado a través de las Metamorfosis
El Mite Poètic
Índice textos incluidos en el catálogo
- El Mite Poètic
- Introducción
- Dedicatoria
- Presentación
- El Mito pintado a través de las Metamorfosis
- Paisajes interiores
- "El mundo del arte es caprichoso"
El proyecto que ha dado lugar a las obras que constituyen esta muestra nace del intento de llegar al mito poético por medio de la creación plástica partiendo, como no podía ser de otra forma, de mi experiencia en el grabado y la pintura. Obras forjadas en la ambición por capturar el sentido pleno de la evocación poética de los mitos grecorromanos que adquieren todo su sentido en el texto que sirve de inspirador de las imágenes; los versos de mi admirado Publio Ovidio Nasón, una lectura clásica que siempre me han parecido "mágicamente potente" particularmente su obra las Metamorfosis.
Hace dos años cuando me propuse crear una nueva serie de obras, me vi en la íntima necesidad de partir del poema escrito corno inductor y referencia de un arte abstracto, que se caracteriza por la búsqueda de lo simbólico a través de la gestualidad, la impronta cargada de espontaneidad, el pulso del grafismo y las resonancias orgánicas. Durante mucho tiempo he indagado en esta forma de hacer y me he encontrado cómodo trabajando sobre papel de estampación mediante técnicas pictóricas que me proporcionan un acercamiento natural a la lírica, aquellas que hacen posible el juego con la transparencia del color para aprovechar la cálida luz que refleja este soporte, para ello me he apoyado en colores al agua aglutinados mediante temple al huevo (técnica de resonancias renacentistas), lo que me proporciona las características de plasticidad y secado que necesito para pintar mediante veladuras, conservando una vibración de color semejante a la que me podría aportar una técnica al aceite como el óleo.
Cuando comencé a gestar la obra busqué la inspiración en el mito y la alegoría, en la confianza de poder unir el juego plástico de la forma y el color no en la representación sino en la posibilidad de adentrarme en la consideración de la poesía como acción mágica del modo en que lo veían los poetas simbolistas; como técnica adivinatoria, donde el poeta se convierte en el descifrador de este lenguaje secreto del universo La belleza es la verdad oculta que el poeta sacará a la luz y es al borde del abismo de lo intuitivo y del caos donde pueden surgir los acercamientos más fecundos y violentos, dejando abiertos una serie de interrogantes; esta especie de identidad mágica entre el hombre y el mundo, donde se nos desvela el alma secreta de las cosas, donde la acción del poeta es tal que confiere a las cosas, un valor que antes no tenían, una conciencia de la poesía como acción mágica, como técnica adivinatoria. Como nos enseña el gran poeta simbolista Stéphane Mallarmé en sus "Divagaciones" (aprox.1897): "Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del gozo de un poema, que está hecho de una lenta adivinación: sugerirlo, ese es el sueño. Es el perfecto uso de ese misterio lo que constituye el símbolo, evocar poco a poco el objeto".
Esa reivindicación del símbolo, esas percepciones íntimas sublimadas, las encuentro en la original recreación y difusión de la arcaica fábula mitológica que se da en las Metamorfosis de Ovidio, manantial del que históricamente ha bebido el arte, hasta el punto de ser hiperbólicamente denominadas como la Biblia del Renacimiento, sin olvidar que en el arte contemporáneo, la antigua mitología grecorromana sigue haciéndonos llegar con fuerza las sugerencias de sus imágenes poéticas.
A lo largo de los quince libros en hexámetros de las Metamorfosis he encontrado las más sugerentes imágenes de unión y generación, dioses en forma de ríos, lluvia, montañas, animales, pastores o sátiros, relacionándose de todas las maneras con los mortales (mediante la pasión, el amor, el odio, la envidia, la venganza, etc.), en miles de historias donde el gozo o el sufrimiento se alternan en las trasformaciones de los cuerpos a las que se someten los elegidos por el destino.
Este enfoque del trabajo de creación me ha llevado a propiciar en la ejecución de las obras la simbiosis entre lo esporádico o casual y lo metafísico. Hay que ser muy riguroso en el proceso de concepción de la obra, indagar alrededor de las sugestiones del poema, empaparse de su aliento conservando la capacidad de asombro, para ponerse delante del papel y abocetar las aproximaciones al espíritu de los versos. Gracias a mi formación de grabador sé que el proceso de estampación me puede aportar la riqueza plástica del monotipo, una técnica que permite mezclar el color en la matriz sin fijarlo, dejando que la presión del tórculo moldee de forma azarosa las manchas y grafismos, de esta forma fui estampando los soportes que utilicé para pintar de manera que estos papeles me desafiaran a encontrar posibilidades de asociación subyacentes a lo meramente morfológico. Encontrar el lirismo en lo no deliberado, en un juego parecido al de la escritura automática de los Dadás o en las asociaciones libres de los surrealistas, tiene la ventaja de partir de la intuición para estimular la inspiración, como lo expresaba J. Miró en una entrevista: " El agua que corre traza una forma. [...]. Haga un garabato. Para mí será un punto de partida, un choque. Concedo mucha importancia al choque inicial ".
La inspiración es inseparable de la idea del poeta como médium, como puente entre dos mundos, el mito es la antiquísima expresión de una vieja tradición grecolatina que se basa en el convencimiento de que el poeta no crea a título personal sino que es elegido por la musa. Y la musa -que es una suerte de símbolo mítico del poder creador del inconsciente-plasma y expresa la obra a través del mortal elegido. En este sentido, el poeta y ensayista inglés Robert Graves, que le ha consagrado al concepto de "inspiración" algunas de las páginas más sorprendentes de su monumental estudio sobre el mito poético La Diosa Blanca, responde que la 'seducción de las musas" se trata de un estado de arrobamiento o éxtasis fuera de las coordenadas espacio-temporales "aunque la mente sigue activa y puede relatar poéticamente sus aprehensiones prolépticas o analépticas"... es decir, sus visiones del pasado y el futuro. Graves añora esa suerte de trance y propone al poeta el regreso espiritual a los tiempos míticos donde era posible "la inducción del mismo estado poético mediante el acto de escuchar al viento en un solo de árboles sagrados, el roble o la acacia". Hay toda una lírica plástica en el arte contemporáneo concurrente con ese anhelo, cuando el artista moderno vive su modernidad, paradójicamente, vuelve sobre antiguas intuiciones arcaicas en cuanto al fenómeno creador. Existe una nostalgia del fenómeno que sabía encontrar el bardo, la vitalidad en cada cosa percibida, lo extático como intensificación de la percepción de lo divino, como una esfera cuya circunferencia no está en ninguna parte y su centro palpita en cada sitio.
ALFONSO SÁNCHEZ LUNA